El tabú pictográfico
¿Cómo podría definir la obra de Mead?
¿Un pornógrafo? Si, lo es, y mucho.
¿Un pedofilico? Si, tambien. Es una de las características de su obra.
¿Un guarro? Si uno considera que la coprofilia y la lluvia dorada son cochinadas, entonces también lo es y en exceso.
Lo cierto es que Stu Mead mantiene el verdadero sabor de lo que es el underground posmoderno. Es un ilustrador realmente desconocido a pesar de que su obra ha causado un revuelo como no se veía en siglos.
Se ha dicho que Mead es el Balthus moderno. Es imposible permanecer impasible ante cualquier ilustración de este autor. A decir verdad, parece que quiere provocarnos cierta repulsión. Este gran efecto se logra cuando vemos el estilo que usa. Mead se engancha en esa técnica al oleo que se utilizaba para algunos libros infantiles y algunas tiras cómicas de periódico de los años cincuenta.
El contenido, como siempre, es el que mas perturba. Mead utiliza niñas pequeñitas. Colegialas de la posguerra de diadema, vestiditos, calcetas cortas y zapatos bajos. El ilustrador se aprovecha (literalmente) de la inocencia que despiertan estos modelos para que nos cause una reacción al ponerlas en situaciones demasiado sexuales o demasiado peligrosas.
Yo distingo dos Meads. Uno que es extremadamente visceral y pornográfico. Este primer Stu no se tienta el corazón y nos muestra a hombres calvos y gordos recogiendo las heces de niñas de ocho años (directo de la fuente) para su placer personal.
El segundo Mead es mi favorito. Las niñas que presenta se encuentran en peligro debido a un peligro sobrenatural (hipnotistas, perros robot, cisnes…) o que se rebelan contra lo establecido. Debo de ser sincero y decir que el que me guste este Stu es una forma de censura. no me sentí fuerte para poner el otro tipo de ilustraciones en este post.
Bueno, como siempre, es mejor si lo ven por ustedes mismos.
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